Cuando hablamos de lo femenino y lo masculino algo nos mueve a hablar desde los opuestos, como si necesitáramos definir lo uno como lo contrario de lo otro, sintiéndonos cargados de convicciones y argumentos para establecer esta confrontación de significados, como si nos fuera imposible entender ambas cualidades como pertenecientes a una misma realidad.

Seguro que son muchas las preguntas que nos hemos formulado en torno a una enfermedad tan compleja como es la de la adicción. Muchos padres se habrán preguntado en qué han fallado, por qué no se dieron cuenta antes, a tiempo de evitar la caída y el deterioro de su hijo y de la convivencia;  muchos adictos se habrán cuestionado el por qué de su adicción, el por qué ellos y no otros se han visto arrastrados a la pérdida de su propia identidad, de su seguridad, de su libertad, y probablemente a todos nos gustaría saber cómo lograr superar la adicción.

Quizás conozcas a algunas parejas cuya forma de relacionarse no entiendes porque viven permanentemente en conflicto y aún así persisten. Tal vez tú mismo sientas que tu propia relación de pareja está cargada de desencuentros y de negatividad.

Cuando nacemos recibimos como primera herencia de nuestros padres un nombre por el que reconocernos, a veces uno ya familiar y a veces el resultado de una larga búsqueda. Desde nuestros primeros instantes de vida oímos nuestro nombre, de manera que su sonido se va convirtiendo en algo íntimo, algo que nos pertenece y con lo que nos identificamos. Aunque en algunos casos podamos decir que no nos guste, probablemente no seamos capaces de desprendernos de él, respondiendo de forma inmediata y casa automática cuando se nos nombra. Sin embargo algo sucede cuando entramos en el sistema sanitario.

Es muy probable que conozcas los efectos que una ingesta elevada de alcohol tiene sobre nuestro comportamiento y cómo esto afecta a nuestro estado de ánimo, pero tal vez resulte más difícil evaluar la dimensión real de las consecuencias de estos consumos elevados cuando estamos hablando de una situación de dependencia al alcohol.

Acerca de nosotros

APSA Asistencia psicológica para Adultos ofrece atención especializada tanto en Sevilla como en Dos Hermanas, mediante terapia individual, de pareja, familia y grupos, garantizando en todo momento la confidencialidad de los datos confiados, cumpliendo la legislación vigente en materia de protección de datos. Vea nuestra política de privacidad. Dolores Navarro Porrero, Psicóloga, especialista en adicciones y sexóloga.

Datos contacto

APSA Psicólogos en Sevilla

  • Avda. Marqués de Pickman nº 15, Edificio Nuevo Nervión, 1º puerta 10, Sevilla
  • 601 11 79 56