LOS CELOS EN LAS RELACIONES DE PAREJA

¿Si no tengo celos de mi pareja es que no la quiero lo suficiente? ¿Tengo que tolerar que mi pareja sea celosa conmigo y quiera controlarme porque eso significa que me quiere intensamente?

La experiencia emocional de los celos es muy común entre las parejas. Se sabe que los celos son un sentimiento habitual y propio de los seres humanos y no por ello podemos decir que experimentarlos es algo negativo que nos convierte en malas personas. Los celos normales son aquellos por los que consideramos a nuestra pareja atractiva no sólo para nosotros sino para otros, ayudando a mantener una tensión sexual entre la pareja que conduce al compromiso de fidelidad.

Cuando iniciamos una relación surge también el temor a perderla y es este miedo el que puede conducirnos a deformar la realidad y mantenernos en un estado de alerta excesivo. Evidentemente no es una emoción positiva; es frecuente que la primera gran pelea de una pareja esté provocada por los celos y que sea su persistencia la que dañe la relación y la conduzca al fracaso. Es en esas ocasiones, cuando los celos desbordan la relación, condicionándola y pudiendo acabar con ella, cuando decimos que estamos ante lo que llamamos celos patológicos.

La persona celosa experimenta un profundo temor a perder a su pareja, convirtiéndose este temor en algo obsesivo y persistente, que le conduce a sentir miedo ante todo lo que pueda suponer exponerse al riesgo de la distancia de la pareja, concibiéndola desde un sentimiento de propiedad privada por el que se cree en la necesidad de controlarla y dominarla para evitar que se le aleje.

Desde este intenso miedo llega a distorsionar la realidad, interpretando pequeñas señales neutras en evidencias de una infidelidad o de alguna forma de agravio personal, construyendo así toda una fantasía que le separa de la realidad y por la que se muestra incluso ajeno a la propia experiencia de sometimiento y dominio a la que conduce a la persona a la que dice amar.

Señales como revisar las llamadas recibidas en el móvil o comprobar continuamente los movimientos que la pareja realiza; presionar para que cada vez el tiempo compartido con otros sea menor y mayor el que pasan juntos, empobreciendo así las relaciones afectivas con los demás e incluso con la familia; criticar severamente los gustos y aficiones personales diferentes a las del celoso, dañando la autoestima y convirtiendo cada vez más vulnerable afectivamente a la pareja, suelen ser signos inequívocos de que la relación está marcada por los celos patológicos de alguno de sus miembros, lo que no sólo puede conducir al progresivo deterioro de la relación y a su posible ruptura, sino que frecuentemente daña psicológicamente a la persona celada, que en muchas ocasiones se siente culpable de los conflictos que se producen y ante los que se siente impotente, desconcertada y sin recursos.

En estas relaciones el sufrimiento y la angustia es común a los dos miembros desde experiencias opuestas. El celoso se siente inseguro, temeroso, en continua alerta, sin capacidad para relajarse y disfrutar de la relación, viviendo convencido de la ocurrencia del abandono y de la infidelidad si baja la guardia; el celado se siente presionado, asfixiado, desvalorado y desmotivado, inseguro y deprimido, viéndose incapaz de satisfacer las exigencias de su pareja.

Si la relación comienza a resentirse por los celos, cuanto antes se actúe para afrontarlos mayor probabilidades habrá de cambio y mejor pronóstico respecto a que la relación los supere. Esperar demasiado puede dar lugar a que se vivan situaciones muy complejas en las que la confianza y el respeto mutuos se vean seriamente dañados y lo único que podamos plantearnos sea la separación.

Las intervenciones terapéuticas están dirigidas no sólo a corregir las distorsiones cognitivas del celoso y a reducir su temor a ser abandonado, sino también a recuperar la autoestima y la capacidad de expresar sus propias necesidades y emociones en la persona celada, siendo estos dos pilares básicos para poder reconstruir la relación y cimentarla en la confianza y el respeto mutuos.

 Recuerda que la persona que está contigo permanece a tu lado porque te ama y es libre para hacerlo. Si esto dejara de ser así, no puedes retenerla con el objetivo de recuperar su amor. Amar no es poseer.

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Modificado por última vez en Domingo, 04 Octubre 2015
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